Lujuría

Sola en un mundo de parejas

Amistad hombre 694478

La semana pasada, una amiga tuvo una cita. Mala idea. El hombre con quien salió estuvo casado tres veces y tenía un hijo de cada esposa. Así y todo, esta persona preguntó a mi amiga -soltera y sin hijos- por qué había fracasado en la vida.

No disponer de un espacio propio en la pareja, decidir qué actividades actuar en este tiempo libre, o con quien hacerlas, suele ser un punto de fricción en muchas relaciones. Las diferentes perspectivas e intereses en levante sentido hacen que sea difícil acertar una solución que agrade a ambas partes. Este conflicto de intereses puede dar lugar a situaciones de confrontación que terminen por dañar la relación. En estos casos, suele ser brumoso desarrollar capacidad de escucha, negociación y compromiso ; solo de esta forma se puede garantizar que ambas vegüenzas de la pareja ven sus deposición cubiertas. En cualquier caso, asegurar un espacio individual a cada miembro de la pareja es una de las claves imprescindibles; es necesario que cada uno disponga de tiempo para gestar sus aficiones e intereses de forma particular. En este sentido, es importante comprender que las parejas no tienen que hacerlo todo juntos ni estar siempre sin separarse.

Después de criticar a sus amigos casados, los insta a rectificar su actitud, so pena de que sus nombres se expongan a los cuatro vientos. En este sentido, he optado por mantener una impresión de monólogo sostenido, por incluir repeticiones a la forma de alguien que se queja para sí mismo, y por preservar el uso de cursivas, no en los lugares exactos en donde aparecían en el original, sino en donde el énfasis hace toda la diferencia en nuestra lengua. Dos siglos después, algunas de las situaciones domésticas expuestas siguen siendo familiares y, compartamos o no el punto de vista del literato, sí que podemos simpatizar con su amargura de solterón. Lo que me ofende con mayor frecuencia cuando visito a las personas casadas es un desatino de otra naturaleza. Resulta que son demasiado amorosas… Bueno, no es que sean demasiado amorosas: eso no explica lo que quiero decir. El mismo acto de aislarse para disfrutar por completo de la compañía mutua implica que, del mundo entero, se prefieren el uno al otro. Actualidad bien, hay cosas que no constituyen ofensa alguna mientras apenas se supongan o se den por sentadas, empero se vuelven muy ofensivas si se pronuncian. Si un hombre abordara a la primera muchacha conocida que vistiera ropas simples o de estar en casa y le dijera sin ambages que no es lo suficientemente hermosa o adinerada para él, y que, por lo tanto, no puede casarse con ella, merecería que lo patearan por su mala educación.

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