Cualidades

Mostrar lo justo eso es sexy

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No es que me disgusten los escotazos ni rechace ver abdominales bien definidos que, en fin, a nadie le amarga una tableta de chocolate. Y tampoco seré yo quien elija su vestuario estival, ni mucho menos. Y el mejor maquillaje, tu sonrisa. Es el lema de CódigoDiosas, un taller que realizo, junto a Olga Pintó, sobre inteligencia erótica y sexual femenina. Esta frase, inspirada en una reseña asociada a Marilyn Monroe, y aplicable a hombres, por supuesto, resume muy bien la importancia de ser y sentirse sexy por dentro para que brote, independientemente de la ropa que lleve o su estilo vistiendo. Ser sexy es una actitud, en primer lugar, luego la podemos acompañar con cuidados estéticos, vestimentas o complementos varios.

No se puede poner la televisión sin verla. Muy pocas son las películas que no la tienen. Se ve en casi todos los quioscos de revistas, en las papelerías y incluso a veces aparece en los periódicos. Es casi imposible evitarla en la playa o en otros lugares adonde la gente va a nadar. Tengo la responsabilidad ante Dios de acusar los principios hallados en las Escrituras en cuanto a este tema y tanto yo como todos los cristianos somos responsables de obedecer a Jesucristo de acuerdo con estos principios. Algunos apuntes para este estudio se han tomado de una excelente obra por el hno. Jaime Restrepo M. La obra del hno.

Por John P. Considere la siguiente escena que podría tener lugar en un entorno nudista: Una mujer joven, hermosa, completamente desnuda se acerca al borde de una piscina. Cual Cisne realiza con gracia una inmersión en la cristalina agua, penetrando la superficie con apenas un chapoteo. El agua fluye libremente alrededor de las curvas de su piel desnuda mientras nada hacia el otro extremo. La chica vuelve a surgir en el lado algo profundo, donde se para y camina hasta el borde de la piscina.

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Una revolución Esa primera representación del cuerpo femenino desnudo en el arte fue una revolución. Con una mano, se cubre modestamente. Así, Praxíteles estableció esa inquietante relación entre la estatua de una mujer y un espectador masculino supuesto que nunca se ha libertino en la historia del arte europeo. La Afrodita Cnidea, como se le llegó a conocer, cautivó con su belleza el mundo antiguo.

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